sábado, 20 de septiembre de 2014

Rissani, puerta al Sahara y cuna de la dinastía Alouí


Al sur de Marruecos se alza esta pequeña población de unos 21.000 habitantes que aunque no suele estar en las rutas de la mayoría de los visitantes del país se ha convertido en uno de los accesos al Sahara. Muchos aventureros, que buscan emociones fuertes en este desierto llegan hasta este punto, que fue uno de los más importantes en las rutas de las caravanas que se perdían en el desierto.

 De hecho, junto a Rissani se pueden ver las ruinas de Sijilmassa, una importante ciudad que fue capital de un principado islámico que data del siglo VII. En ella paraban caravanas de hasta 20.000 camellos que atravesaban el desierto hasta Niger y Ghana.

Fue destruida a causa de conflictos internos, pero se mantiene como un recuerdo de los tiempos en que la zona era una de las bases de las rutas de las caravanas comerciales hacia el centro del continente. Como parte de su pasado comecial y militar, Rissani tiene dos fortalezas. Uno, en la misma población, el Ksar Aber, del siglo XIX.

 A un kilómetro se encuentra el Ksar Oulad Abdlahim, edificado en el año 1900. Aunque hoy está en ruinas, se le llegó a llamar la Alhambra del Tafilat.

A la población se accede por una puerta monumental, que da paso a las calles de la población. En una de las plazas se encuentra la tumba de Moulay el Cherif, fundador de la dinastía Alaouí.También es la sede del Centro de Estudios e Investigación Alaouitas (CERA), que guarda archivos de toda la historia de la dinastía.

También se puede visitar el museo etnográfico que se ubica en la Kasba el Fida, que cuenta con enseres de la vida diaria en tiempos pasados, cuando se trataba de una ciudad dominada por los comerciantes que viajaban en las caravanas.

La abundancia de zocos, sobre todo los martes, jueves y domingos la hace muy atractiva para quien quiera comprar productos típicos de la zona. Además, cuenta con varios hoteles de dos y tres estrellas y una buena conexión por taxi y autobuses con el resto de ciudades marroquís.

Vía | GuíadeMarruecos.com
Foto | Rosemary Dukelow

viernes, 22 de agosto de 2014

El Riad, un alojamiento para disfrutar del Marruecos más tradicional


Supongo que si estás pensando en viajar a Marruecos te han hablado de los riads, e incluso también te los han recomendado para pasar tus vacaciones en este país africano. Es una muy buena opción para alojarse en ciudades como Marruecos o Essaouira, ya que se encuentran ubicados en pleno centro histórico de estas ciudades y permiten vivir de una manera mucho más intensa la vida diaria que si te alojas en un hotel fuera de la Medina.

 Un riad es una casa tradicional marroquí, compuesta normalmente por dos pisos, que ha sido restaurada y convertida en un hotel o casa de huéspedes que traslada al visitante hasta épocas anteriores, de brillo y opulencia.

La estancia en un riad puede considerarse idéntica que en un hotel pero tiene otro "sabor". Los servicios son tan agradables como en cualquier otro establecimiento, pero la sensación de despertarse en una habitación decorada con elementos de la tradición marroquí es mucho más agradable que hacerlo en una aséptica habitación de hotel.

Desayunar en una de las mesas del patio central, sintiendo la brisa matutina y sintiendo el pulso de una ciudad que despierta al alba, es una sensación que permite sentirse fuera del mundo habitual, en un lugar mágico y distinto al conocido.

Muchos de estos riads fueron adquiridos por pintores, actores, escritores y gente de la alta sociedad francesa durante los años 50 a 70 para convertirlos en su refugio durante largas temporadas. Quizá sea por eso que mantienen ese ambiente bohemio y tradicional que nos encanta a los viajeros.

En cuanto a precios, la estancia en un riad puede ser tan económica como la estancia en un hotel de tres estrellas europeo, alrededor de 35 euros por habitación, con desayuno incluido. Por supuesto, también hay categorías y en otros riads el precio puede ser muy superior, pero es un alojamiento que vale la pena disfrutar si se visita la ciudad. Muchos están ubicados en la misma Medina, cerca de la plaza Jemaa El Fna y cuentan con un ambiente ideal para integrarse en el día a día de una ciudad tan sugerente como es Marrakech.

Fuente | Turismo Marruecos

miércoles, 6 de febrero de 2013

Bruselas y los murales de cómic


Bélgica es una ciudad cosmopolita, que el destino ha situado en el centro de la Unión Europea, pero es mucho más del lugar donde se toman las decisiones del mundo europeo. Es también la capital del cómic europeo. 

La Bande Dessinè, que es como se conoce en el mundo francófono, es algo muy importante en Bélgica, y las calles de la capital están llenas de referencias al noveno arte. Hergè, el célebre creador de Tintín; Peyo, quien creó a los Pitufos; Jijé, Dupy y Berberian, Bob de Moor o Franquin son algunos de los creadores más populares que ha dado la industria gráfica de Bélgica y la ciudad se rinde a su arte.

A partir de 1991 se comenzaron a decorar muros abandonados y en mal estado de edificios de la capital con motivos provinientes del cómic. Casi cincuenta murales iluminan una ciudad vibrante y viva, y en las principales calles luce alguno de ellos, dando un homenaje a un arte que ha crecido a las sombras de sus edificios.

Estos son los murales que se pueden encontrar en Bruselas.
1 Mural Hergé - Tintin en Amérique (Midi Station)
2 Mural Geluck - Le Chat (Boulevard du Midi)
3 Mural Geerts - Jojo (Rue Piermans)
4 Mural Mitacq - La Patrouille des Castors (Rue Blaes 200)
5 Mural Roba - Boule et Bill (Rue du Chevreuil)
6 Mural Verron & Yann - Odilon Verjus (Rue des Capucins)
7 Mural Jijé - Blondin et Cirage (Rue des Capucins)
8 Mural Hergé - Quick et Flupke  (Rue Haute)
9 Mural Stuff et Janry - Passe-moi l’ciel  (Rue des Minimes 96)
10 Mural Will - Isabelle et Calendula (Rue de la Verdure)
11 Mural Dupuy & Berberian - Monsieur Jean (Rue des Bogards)
12 Mural Dany - Olivier Rameau (Rue du Chêne)
13 Mural Hergé - Tintin (Rue des Bons Secours)
14 Mural Tibet & Duchâteau - Ric Hochet (Rue des Bons Secours)
15 Mural Carin - Victor Sackville (Rue du Marché au Charbon)
16 Mural Schuiten - Le Passage (Rue du Marché au Charbon)
17 Mural Frank Pé - Broussaille (Rue du Marché au Charbon)
18 Mural Sleen - Néron (Place Saint-Gery)
19 Mural Goscinny et Uderzo - Asterix et Obelix (Rue de la Buanderie)
20 Mural Morris - Lucky Luke (Rue de la Buanderie)
21 Mural Bob de Moor - Cori le Mousaillon (Rue des Fabriques)
22 Mural Hermann - Les rêves de Nic (Rue des Fabriques)
23 Mural Taymans & Wesel - Caroline Baldwin (Rue de la Poudrière)
24 Mural Yslaire - L’Ange de Sambre (Rue des Chartreux)
25 Mural Jacobs - Blake & Mortimer (Rue du Houblon)
26 Mural Dupa - Cubitus (Rue de Flandre)
27 Mural Colman & Desberg - Billy the Cat (Rue d’Ophem)
28 Mural Vandersteen - Bob et Bobette (Rue de Laeken)
29 Mural Johan de Moor & Desberg - La Vache (Hôtel Sleepwell Rue du Damier 23)
30 Mural Franquin - Gaston Lagaffe (Rue de l’Ecuyer)
31 Statue de Gaston Lagaffe32 Mural Marini & Desberg - Le Scorpion (Boulevard Pachéco)
33 Mural Chaland - Le Jeune Albert (Rue du Treurenberg)
34 Mural Pratt - Corto Maltés (Quai de la voirie)
35 Mural Van Hamme - XIII (Rue Philippe de Champagne)
36 Mural Leloup - Yoko Tsuno (Rue Terre Neuve)


domingo, 3 de febrero de 2013

Hotel RH Porto Cristo: Fin de semana romántico en Peñíscola

Durante estos días, los hoteles están preparando el fin de semana del Día de los Enamorados, que se extenderán a lo largo de todo el mes. Yo elegí celebrarlo con mi pareja el fin de semana del 3 de febrero, y para pasar un estupendo San Valentín  en la siempre atractiva Peñíscola.

El hotel elegido fue el RH Porto Cristo, un moderno hotel que se ha reformado hace unos pocos años en primera línea de playa. Su situación en la Avenida Papa Luna, concretamente en su inicio, a escasos metros del casco histórico de la población.


El hotel

El acceso es sencillo y en el mes de febrero es muy sencillo aparcar a escasos 50 metros de la entrada al establecimiento. Algo que no es recomendable hacer durante la temporada alta, que será tremendamente difícil y se tendrá que buscar el garaje del hotel, que cuesta 4 euros al día.

Al RH Porto Cristo se accede a través de la elegante terraza, presidida por una barra de temporada, desierta en esta época del año, pero que, unida a la vecina piscina, crea un ambiente muy acogedor durante el verano. La puerta del hotel enfrenta a esta barra, y una traspuesta, llegamos hasta el mostrador de la recepción.

En unos minutos tenemos listos los papeles de la habitación, que ya está lista y preparada desde algo antes del medio día. Es pequeña, pero suficiente, y tiene una pequeña terraza, desde la que se ve la imponente figura del peñón y el castillo del Papa Luna y un buen trozo de playa.

La sorpresa nos la encontramos en la cama, en forma de dos elegantes cisnes formados con las toallas y bombones escampados por ella. La botella de cava, nos informan, la subirán en el momento en que la solicitemos. Un punto a su favor, ya que en otros lugares dejan la botella al llegar, y puede no estar lo suficientemente fresca en el momento de consumirlo.

La comida no la hicimos en el hotel, ya que teniendo un poco de tiempo, decidimos acercarnos al casco histórico, pasear por sus calles y perdernos por esos rincones con historia. El viento hizo que prácticamente estuviera todo vacio, y pudimos pasear por Peñíscola con una tranquilidad que no se encuentra a partir de mayo.

En el acceso a la ciudad, hay varios restaurantes, desde los que salieron los responsables a "captarnos" para comer. Obviamente, salimos escopeteados de la zona. No hay nada más desagradable que tener que ir esquivando a los camareros que te "invitan" a entrar al local, utilizando normalmente técnicas de acoso y derribo. La llevaban clara con nosotros. Habíamos estado en Marrakech poco antes, y allí supimos escaquearnos. Estos, eran aficionados a su lado. 

El casco histórico estaba desierto, y el viento no invitaba a pasear demasiado por las calles vacías. El Bufador estaba en plena actividad, dado el oleaje reinante en el mar, y se podía escuchar el sonido a través del agujero excavado por el agua en la roca.

Bajamos por el lado opuesto del pueblo y volvimos a la zona de las terrazas donde nos abordaron al subir. Habíamos visto los menús de todas ellas al subir y sabíamos que en todas había un menú por 9,5 euros, seguramente pactado por todos los restaurantes, y nos sentamos en el que nos pareció más adecuado, ya que era hora de comer y teníamos hambre.

miércoles, 11 de julio de 2012

Peñiscola, un castillo que se alza sobre el mar


En el norte de la provincia de Castellón, podemos encontrar un lugar que fue escenario de una de las primeras grandes superproducciones de la historia moderna del cine. El Castillo del Papa Luna, en Peñíscola acogió el rodaje de El Cid, una película con Charlton Heston y Sophia Loren que provocó que la tranquila y pequeña villa marinera se convirtiera en un centro turístico de los más importantes de la costa castellonense.

Hoy, cinco décadas después, Peñíscola recibe a miles de visitantes cada año, que disfrutan de la visita a la fortaleza y al jardín anexo a esta. Además, un paseo por el casco antiguo es uno de los placeres que ofrece esta villa medieval, cuyo casco histórico está enclavado en un peñón que se adentra en el mar.

El acceso se realiza desde el puerto o desde las estupendas playas de la villa, y comienza allí una subida por el casco histórico, repleto de pequeñas tiendas de recuerdos y bares donde aplacar la sed y coger aliento para afrontar las empinadas calles que conducen hasta el castillo.

A mitad camino encontramos el Bufador, un orificio situado junto una casa que conecta directamente con una gruta que recibe el envite del Mediterráneo y que permite escuchar la bravura de este desde la seguridad de la ciudad.

Cuando se produce una tormenta, el Bufador no solo suelta el sonido del mar, sino también chorros de agua y espuma que aparecen por el agujero, haciéndolo todavía más espectacular.

El castillo está en el punto más alto. Se puede visitar, aunque no mantiene su configuración original. Esta ha sido modificada en sucesivas reformas para hacerlo más atractivo para el turismo y sobre todo, más seguro. Aún así, pasear por las estancias de la fortaleza es toda una experiencia.

Al bajar, por el lado opuesto del peñón, encontramos menos tiendas, pero más restaurantes, donde podemos degustar los excelentes platos de sus cocinas, basados sobre todo en productos del mar y arroces, mientras contemplamos la impresionante vista que se ofrece desde allí.

Llegamos a los jardines, situados en la parte posterior del castillo, donde se realizan exhibiciones de aves rapaces y se puede comprobar la grandeza de la fortaleza desde la parte externa de sus murallas.

También se puede contemplar la interminable línea de playa, bordeada por hoteles de toda condición y categoría, que ofrecen servicios para que los visitantes y turistas tengan todas las comodiades que exige un lugar tan impresionante como Peñíscola.

Moverse en París en transporte público


La Ciudad Luz es apasionante, a ver quien lo duda. Pero moverse por ella puede llegar a ser un poco complicado si no tiene en cuenta qué se quiere ver o cómo se prefieren hacer esos traslados. El método más sencillo y económico es utilizar el transporte público, que puede dejarnos en cualquier punto de la ciudad y a un precio que no resultará tan algo como otros.

París cuenta con una eficaz red de autobuses urbanos y metro, como corresponde a una capital europea, y es sencillo utilizarlos. Existen también bonos que abaratan cada viaje y está la posibilidad de adquirir una tarjeta especial que permite accedier a museos y utilizar el transporte público sin coste extra.

Otra de las opciones es comprar un billete para los autobuses turísticos. Sí, resultan algo caros, pero permiten desplazarse con ellos y llegar hasta los puntos más importantes de la ciudad, ya que las paradas de estos vehículos están todas cerca de los monumentos y lugares más importantes para visitar.

Estos autobuses son los que vemos en cualquier ciudad turística, con un segundo piso descubierto que permiten disfrutar el aire libre mientras se descubre el pulso de la ciudad. Es una buena opción para un primer contacto con la ciudad, aunque una vez conocida ya, sería conveniente comenzar a utilizar el metro o los autobuses comunes.

Hay tres compañías de autobuses turísticos, con rutas similares pero no idénticas, que funcionan desde las nueve de la mañana hasta las ocho de la tarde. 

Son  Les Cars Rouges, París Open Tour y Foxity Sightseening Tour, cada una con un tipo de recorrido y unos precios bastante similares. 

También existen en París una modalidad de transporte urbano que resulta muy atractiva para el turista. Se trata de un servicio de barcas que hacen la función de autobuses urbanos y realizan rutas prefijadas, pero por el Sena. 

Es una experiencia navegar por el río como si se tratara de un transporte urbano más. Obviamente, es un servicio que utilizan más los turistas, pero las visitas a París se complementan de una manera estupenda viendo la perspectiva de la ciudad desde uno de estos transportes.

viernes, 29 de junio de 2012

El Mount Saint-Michel, un pedazo de cielo en la Tierra

En el Norte de Francia existe un lugar donde el tiempo parece haberse detenido y muestra un trocito de la Edad Media enclavada de manera mágica dentro del océano Atlántico. Saint Michel se percibe como una pequeña montaña hecha por personas, surigiendo del mar y apareciendo ante el visitante como una forma espectral.

Se trata de una pequeña isla en cuya superficie se edificó una abadía consagrada al Arcángel San Miguel, que con el paso de los siglos fue ganando importancia y creciendo, llegando a ocupar toda la superficie de la roca y hoy es El Mount Sant-Michel está totalmente rodeado por el agua del océano,uno de los centros turísticos más importantes de Francia.

Más de 3 millones de visitantes quedan cada año maravillados ante la imponente presencia que aparece de repente en el horizonte y va haciéndose cada vez más grande, hasta que la tienen delante de ellos. Un vestigio de épocas pasadas que impresiona por su belleza y su arquitectura.

pero en los momentos de marea baja, esta retrocede,dejando a la vista la arena de una inmensa playa que pronto vuelve a ser reclamada por la ferocidad del Atlántico.

Se accede a él a través de una carretera que queda por encima de la marea, y es transitable hasta los aparcamientos, en los que hay que andar con ojo, ya que también acaban siendo cubiertos por el agua salada cuando sube la marea.

Las empinadas calles de Saint-Michel conducen hasta el monasterio, donde se puede visitar el claustro y las distintas estancias que conformaban este edificio milenario. En él se pueden ver curiosidades como el montacargas impulsado por una inmensa rueda en la que la fuerza la hacían los prisioneros que cumplían una dura condena en el lugar.

Es conveniente contar con un guía para descubrir la interesante historia del lugar. Salen cada poco tiempo desde la entrada, y es fácil encontrar un grupo que hable castellano. Las historias que cuentan son interesantes y ayudan a conocer y comprender qué estamos viendo.

Las calles que suben hasta el monasterio están repletas de tiendas de souvenirs, bares, restaurantes y otros establecimientos, pensados para los turistas. Bastante caros todos, por cierto.

Para alojarse, se puede optar por buscar en los pueblos cercanos, especialmente Saint Malò, una pequeña ciudad que es también uno de los puntos destacados para visitar en la zona. Cientos de hoteles de varios precios o campings muy cercanos al Monte son las opciones más destacadas para hacer noche disfrutando del espectáculo que supone la sola visión del lugar. Tu crucero desde 269eur TASAS INCLUIDAS